sábado, 27 de noviembre de 2010

Historias de carruseles y animales


La literatura y el cine son una buena compañía para la soledad de la escritura. Para el hilado de historias y de personajes, buena visita a Fuego, de Guillermo Arriaga.

Bogotá, 2010

miércoles, 24 de noviembre de 2010

El diario del escritor

Es casi imposible de evitar el calco de la vida en la escritura. De la misma forma que se cruza una calle, el escritor es el transeúnte de la historia que escribe y, sin aspaviento, se cuelan personas y lugares en el reparto de personajes y de ambientes. El problema no está en que esto suceda, cosa inevitable, según lo sabe todo aquel que se dedica al ejercicio. El problema se presenta cuando no se hace el quiebre, cuando el escritor no acepta su compromiso con la escritura, cuando la realidad no se troncha al menor encuentro con la superficie del papel, y permanece entera, sólida y engolosinada con la vanidad de su reflejo.
Bogotá, 2010

sábado, 20 de noviembre de 2010

Nadie, nada, ninguno

Un bacon sobre la sartén con huevo y frijoles. Todo dentro de un pan. El pan dentro de la boca. La boca en la cara. La cara en la cabeza. La cabeza en otra parte.

Bogotá, 2010

viernes, 19 de noviembre de 2010

Instante

para ti

Tu figura en la silla, detrás de la vela.
Tus ojos de niño con toda la maldad que la infancia contiene.
El relato de tu vida, de tus días, de tu desnudez.
Anoche hilé mi escritura pero la luz de la mañana transformó el tejido.
En cambio, salió esto: tu retrato sin necesidad de una imagen.
Sin buscar correspondencia entre las líneas de tu rostro
y mi trazo.


Bogotá, 2010

jueves, 18 de noviembre de 2010

Bolsa de accesorios

En la Carrera Séptima, las dos mujeres cedieron a la tentación de comprar una de las bolsas de accesorios que vendían, por mil pesos, en un local. Se fueron felices, imaginando lo que podía haber dentro de esa bolsa de celofán con Snoopies azules en diferentes poses. Llegaron al pequeño cubículo de una de ellas (porque la otra tiene una oficina bonita, iluminada y, lo más importante, con baño propio) y abrieron la bolsa, sin dañar el papel porque puede ser usado para otra coqueta ocasión. Los objetos que salieron, repetidos en su mayoría, no sirvieron para mucho. Lo importante es que se divirtieron.
Bogotá, 2010

lunes, 15 de noviembre de 2010

domingo, 14 de noviembre de 2010

La repetición de lo repetible

Sin notarlo se repetía a sí mismo en los espejos de las casas de los otros. Sin notarlo inventaba un mundo que ya hace tiempo existía. Y entonces, llegó el día en que se dio cuenta del engaño y, justo en ese momento, fue feliz.