-¿Y a ti quién te dio derecho para hablar? -aunque no era realmente una pregunta para mí-. Sigue lamiéndonos las costras, que para eso existes.
Sofía- poema.
-
Sora, sangre del alba. Próxima al sol. Te soñamos con los ojos
calcinados. La aridez ha permeado nuestro idioma. Él ha venido por ti.
Matrimonio alquímic...

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