miércoles, 26 de agosto de 2009

Gatuneadas 2


Six cats are having a dream
little dream in a little way.

martes, 25 de agosto de 2009

K. (A). H 2



Otra de las pinturas que colecciono de forma virtual. K. (A). H. Poeta, artista, hombre por naturaleza, bondadoso por convicción. Coleccionista de Borges y de libaciones.

Bogotá, 2009

Reconciliaciones



Ciudad y viaje: dos lugares que se visitan con frecuencia generosa en la literatura. La experiencia urbana y la metáfora de la transformación del sujeto son dos regalos que ha dejado el tema en escritores y lectores. Abro mis manos para recibir El viajero en el umbral, novela ganadora del Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá, 2006. El autor es Gabriel Jaime Alzate Ochoa, un antioqueño nacido a comienzos de la década del cincuenta que dedica sus días, además de la escritura, a la docencia y la investigación sobre “Estéticas urbanas y socialidades”.

El viajero en el umbral es una novela que me reconcilia con la novela, con el autor y, lo mejor de todo, con los premios literarios. Tras tantos escándalos y noticias, de corrillo o no, que se tejen alrededor de los premios, me encuentro feliz con el acierto del jurado: Luz Mary Giraldo, Luis Fernando Charry y Juan Diego Mejía. Una novela que demuestra que la literatura no se hace con el tema sino con su abordaje; una novela que es consiente de que la literatura es, primero que todo, escritura y lectura. Una novela que deja, mientras se lee, esa inquietud que solo produce la buena literatura: asombro, iluminación y que paga, como tributo, la deuda que lectores contraemos con nuestros lecturas.

A continuación transcribo fragmentos en un ejercicio más de escritura que de recopilación de citas:

Felisa pide que prestemos atención a la gente que se desplaza por las aceras, arrimada a las paredes. Los llaman suplicantes. Acechan en cada esquina, en los semáforos, en las escalas de los puentes peatonales. Se multiplican si tregua. Vienen de todas partes y van a todas partes. El mundo ha comenzado a llenarse de ellos. Los hay de todas clases, razas y lenguas. Cada uno tiene su hambre, sus desgracias con nombre, apellido, ciudad y vecindario. (Alzate Ochoa, 102)

Si me pregunto ahora, justo cuando parece no haber salida alguna, cuáles fueron las razones para haber emprendido este viaje, no las tengo muy claras. Puedo decir que se trata de la fuerza de un sentimiento que desconozco. Quizá sea una parte oculta de mí que trata de manifestarse: el traidor, el héroe, el aventurero, el tahúr, el perfecto asesino, el ladrón elegante, el monje. Uno da un paso, pronuncia una palabra y en instantes se encuentra al otro lado del mundo. (Alzate Ochoa, 105)

Muy recomendado: Alzate Ochoa, Gabriel Jaime. El viajero en el umbral. Bogotá: Alcaldía Mayor de Bogotá; Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, 2007, 183 p. [Premio nacional de Novela Ciudad de Bogotá, 2006].

sábado, 22 de agosto de 2009

Pinturas





Pinto. Vuelvo. Visita que no anuncia nada ni nadie. Es la necesidad que la llama, de vez en cuando y de cuando en vez, cuando ataca.

Bogotá, 2009

A propósito de una lectura mexicana compartida

No es solo la posibilidad de lo innecesario, es el descarte de los días.

No quiero agregar un “como”, ese intento casi siempre se traduce en algo fallido.

Oí a un poeta que hablaba del tiempo que es el tiempo, que hablaba del humo, del río y del barranco.

Oí a ese poeta hablando de Machado y de oír con los ojos y ver con los oídos.



Recomendado: Antonio Deltoro

Bogotá, 2009

jueves, 20 de agosto de 2009

Automático 2 [Auto(retrato)]



I

Si todo se basa en una pregunta debo decir que no hay respuesta.

Si existe la respuesta, entonces nunca dudé.

Escapo de las preguntas como de aquellos para quien la sutileza es una palabra inexistente.

II

No quiero contundencia, quiero redundancia.

III

Detesto el bullicio, deseo la música.

Sin temor a exagerar, amo la buena vida y la buena comida como amo a los animales, a los buenos poetas y los buenos textos.

IV

Si existe la felicidad, no me interesa saberlo. No creo en ella.

Si existe el amor, no me interesa saberlo. Creo menos en él que en ella.

La felicidad y el amor no son otra cosa que el Deseo, demiurgo y sátiro, que se disfraza de ellos.

El Deseo, lo que no se alcanza. Lo que se alcanza, mejor nunca haberlo deseado.

Bogotá, 2009

Automático

No puedo evitar sentarme a escribir algo acerca de la experiencia vivida. Hoy leí una frase de Vallejo, el Fernando, “La literatura es el borrador de la vida”. Creo que, para seguir con aquello del olvido, estamos borrando de nuestra vida que la literatura, antes que literatura, es escritura y lectura, y que esto se resume en vida. Hace una semana extraje de la visita de dos escritores tan disímiles como solo lo pueden ser Álvaro Uribe y Xavier Velasco, la idea imperativa de que vida y literatura son la misma cosa. Ya sé que no es necesario sentarse durante dos horas a escuchar a otros para saberlo. Es solo una cuestión de redundancia, de necedad, si se quiere. Siempre he sido proclive a ella, a la necedad.

Bogotá, 2009