jueves, 19 de julio de 2012

Citas útiles

"La lección que podemos extraer de un mito reside en la literalidad del relato, no en lo añadimos nosotros desde afuera."

Esta cita es tomada de Seis propuestas para el próximo milenio, de Italo Calvino, libro al que se vuelve como al lugar deseado, y nos recuerda algo que el ejercicio mental que ejerce la crítica errada, provoca en los lectores, la búsqueda de un por qué inútil para el abandono de la lectura, cuando lo que debemos buscar es el modo en que el texto es texto en su intimidad. 

Bogotá, 2012

domingo, 15 de julio de 2012

Imposibilidades amorosas

"Los amores imposibles", cantata al deseo irrealizado y al amor utópico.


Bogotá, 2012 

Corre y déjalo correr

Hasta el agua, estancada, se pudre.


Bogotá, 2012

miércoles, 11 de julio de 2012

Expresiones comunes, lugares áridos

"Todos los juguetes", " En este orden de ideas", "Vaina", "Obvio", son sólo algunos de los ejemplos de expresiones que se usan y re-usan como aquella prenda de vestir de la cual no podemos prescindir. Pero de todas ellas, nada como el "Todos los juguetes". De dónde proviene esta expresión quisiera saberlo. En todo caso, empezó a circular por las bocas de la gente y se amañó entre el paladar y la lengua de muchos. Y yo, cada vez que la escucho, pierdo un poco de mi compostura, porque, a cambio de enriquecer nuestro vocabulario, se ha dedicado a empobrecer, con sus relaciones y usos, nuestro cerebro. 

Bogotá, 2012 

viernes, 6 de julio de 2012

Recensio y Dispositio

Hoy, en extenso viaje al norte de la ciudad, sufrí el mareo de Ceratti y Bajo Fondo, mientras escuchaba, por una de nuestras flamantes emisoras, una querella en torno a la columna de Azcárate en una de nuestras, también, flamantes revistas nacionales. El tema versaba sobre el puntilloso tema de la gordura. En un país de delgadeces de todo tipo, la desmesura de las carnes es tenida como un asunto de preocupación, y esto, me lo demostró la más de media hora que me tuvo la periodista (bueno, no la periodista sino el taxista, hay que dar crédito a cada quien en lo suyo), hablando con la Azcárate al otro lado del teléfono, mientras ella toma sus vacaciones de verano en París. Para los que me entienden, no es una redundancia mezclar vacaciones con el verano. En fin, iba yo diciendo que en medio de la delgadez de todo tipo que nos circunda, las gordas (que aún no sé por qué razón los gordos no alzaron su voz en grito y se mesaron, también, sus flacos cabellos) se sintieron profundamente ofendidas por lo que una firma como la de Azcárate puede decir en torno al tema (ojo que ella fue gorda en un tiempo anterior, por eso es que creo en lo de la reencarnación). La cosa fue que, como buena telenovela de nuestra flamante televisión nacional, el asunto terminó con consulta a la Gorda Fabiola, no sin antes pasar por el tema de la bulimia y de la anorexia, gesto este que, por supuesto, oxigenó la perorata entre estas dos mujeres.

Esta relación del evento no trata de demostrar lo descabellado del asunto, sino que, por el contrario quiere dejar un precedente de lo magro y ascético de nuestro pensamiento, y, como dijo, el buen hombre, en país de ciegos, el tuerto es rey.


Bogotá, 2012

jueves, 24 de mayo de 2012

Cuando me di cuenta, estaba rodeada de nombres de gatas. No eran nombres especiales, o que pertenecieran a algún tipo o raza especial. Eran nombres espontáneos, que fueron emergiendo conforme ellas iban apareciendo en mi vida. Las dos primeras, salidas, literalmente, del clóset de mi ropa, acapararon nombres afines con su personalidad. Creo que ellas fueron las que me susurraron el nombre que querían en mi oído. Luego, la tercera gata tuvo varios nombres antes del final; en todo caso, no le interesa responder a ninguno. Y el cuarto nombre fue para un gato al que creí gata y que tuvo un nombre tan breve pero contundente como él.

Bogotá, 2012

jueves, 17 de mayo de 2012

Sobre la mesa

La comida une, o si no que me lo digan a mí, a quien una buena porción de buenas y malas selecciones se han debido a algún plato. No me arrepiento de ninguna de ellas, porque a las malas las he borrado del menú y a las buenas las prolongo como se repite un buen vaso o un buen platillo o se visita, cuantas veces se pueda, algún sitio. 

Bogotá, 2012