sábado, 3 de julio de 2010

Historias que no van a ninguna parte


Defiendo la escritura que escribe historias sin un fin, sin un derrotero definido. Defiendo ese tipo de escritura que concentra la fuerza de sí misma en el acto, en lo instantáneo del momento que se eclipsa con cada uno de los movimientos de los dedos sobre el teclado, de cada trazo de la tinta sobre el papel.

Bogotá, 2010

jueves, 1 de julio de 2010

Sobre la inclusión del término “Libro electrónico” por parte de la Real Academia

En la Revista ñ, del Clarín, de Argentina, leí la noticia acerca de la ampliación de los apartados que derivan de la palabra “libro”. Extraños aditamentos para una palabra cuyas posibilidades no se reducen a la palabra misma, sino más bien a la experiencia, y que han sido motivo de preocupación o de revisión y transformación de la empresa editorial y del papel, tiempo y circunstancia del lector. Desde la invención de la imprenta, la lectura ha dejado ver la grieta que se esconde debajo de la alfombra: la susceptibilidad de su naturaleza, su necesidad de definición en la intervención del otro, de otro ajena a sí misma: el lector. Pero si se opera un artilugio en pos de la defensa, se puede decir que son, precisamente, factores como tiempo y circunstancia los que se encargarán, de alguna manera, de garantizar y prolongar el delicioso sabor que solo deja en dedos, ojos y mente, la lectura de un libro, como lo entendemos los aguerridos coleccionistas de nimiedades y rarezas: como un fetiche, pleno de regodeo y seducción.

Bogotá, 2010

miércoles, 30 de junio de 2010

Interioridades

Por las grietas de mi cerebro
caminan animalejos de diferentes tamaños y colores.
Aprovechan los huecos que dejan las ideas
cansadas de pedir
que tapen las goteras
que arreglen los grifos
y se van a vivir
a uno de esos
espacios
blancos
modernos
estilo loft.
Los animalejos
escuchan cuando salen
porque reniegan
y hablan de lo mejor que estarán.
Salen lanzando carcajadas
que se incrustan
en las ruinas
de
mi
cerebro.
Apenas cruzan el umbral
los animalejos
copulan
y
dejan sus huevos en
la tibieza del desalojo.
Yo escucho los chillidos de los críos
y siento sus dientecitos
royendo un poco de la masa.
Yo sé todo.
Las que no lo saben son ellas
las ideas
no saben que de mi masa
arrancada
masticada
digerida
procesada
transformada
salen ellas.

Bogotá, 2010

domingo, 27 de junio de 2010

Selfportrait


Ser

Si quieres saber quién soy

No te fíes de mis palabras

Son vómito de bebé

En un viaje largo

Por carretera.

Si quieres saber quién soy

Solo siéntate

Junto a mí

En una tarde cualquiera

Y déjame estar

Solo estar ahí

Con un cigarrillo en la mano.

Si quieres saber, realmente,

Quién demonios soy,

Solo puedo decirte que

Lo que

Soy

Es

Lo que

Escribo.

Bogotá, 2010

Absenta

Con su mano en la copa,
El hombre azul anuncia el paso siguiente.
La bebida, en la lengua, no necesita de los dientes
Como sucede con la carne
Que macero entre mis muelas.

En la tarde del sábado
Corrí una película
Mientras dormía un poco
El cansancio de la mañana.

Bogotá, 2010

sábado, 26 de junio de 2010

Recuerdo

Brindis



Por la vuelta de los amigos

En la fotografía de un momento ya pasado.

Porque puedo recordar aquel tiempo con afecto

Ahora, que vivo mi vida.

Bogotá, 2010