viernes, 10 de julio de 2009

Inexistencias


Como lo dije hace un tiempo, no creo que existan las coincidencias. Lo que clasificamos como producto del azar no es otra cosa que aquello que tanto invocamos. Y así, bajo estos accidentes, me encontré con el otro día con esto…

Recomendados: Trashcan Sinatras


http://www.trashcansinatras.com/





Afinidades electivas

Poco o mucho se habla del miedo a la página en blanco. Hace poco leí un artículo sobre los títulos que, editores, autores, críticos, detienen justo antes de que los libros se asomen a la zona de lo publicado. El comentario lo hice en mi otro lugar www.soloentreletras.blogspot.com por lo que no vale la pena volver a hablar sobre lo dicho. Lo que me interesa ahora está inspirado por el inicio de la lectura de un libro del escritor americano Paul Bowles, escritor expatriado, compositor y viajante, conocido por ser el autor de El cielo protector, novela que luego llevaría, en 1990, Bernardo Bertolucci a la pantalla grande. El libro del cual hablo (y que también tiene otra de mis debilidades: concebir el libro como un objeto que supere y erosione su superficie, esta vez, mediante las bellas ilustraciones de Miquel Barceló) es Muy lejos de casa, novela publicada en 1992 con el titulo Too far from home. Hace tiempos no me era concedido el regocijo de un comienzo como este que procedo a transcribir para que ustedes juzguen la experiencia que ofrece:

De día, su cuarto vacío tenía cuatro paredes, y las paredes contenían un espacio definido. De noche el cuarto se extendía interminablemente en la oscuridad. (Bowles: 7)

Para terminar, quiero dar fe de una de las pocas cosas que aún no me han decepcionado a pesar de seguir incurriendo: la literatura norteamericana. ¡Salud por ella!

Muy recomendado: Bowles, Paul. Muy lejos de casa (con ilustraciones de Miquel Barceló. Traducción del inglés por Rodrigo Rey Rosa. Bogotá: Seix Barral, 1992, 141 p.

http://www.paulbowles.org/

http://www.miquelbarcelo.info/

martes, 7 de julio de 2009

Habladurías



Si de exilio se trata, después de mucho pensarlo y justo al terminar el almuerzo, puedo decir que lo único que extraño, en realidad, es la papita criolla…

Bogotá, 2009

lunes, 6 de julio de 2009

La justa medida


El sábado, entre la deliciosa mezcolanza músico-gastronómica de una celebración, conocí a G. Sorteando el bullicio de un teclado, dos micrófonos y unos descomunales amplificadores, me enteré de que nuestras historias habían tenido los mismos escenarios; primero, como parte de las artes y, más adelante, como epílogo de la Ciudad Blanca. Esto me sirvió, ya en casa, para recordar aquella suerte de película que hicimos, los matriculados durante el primer semestre de Artes Plásticas, en el tercer piso de esa vieja y alcahueta construcción de la 13 con 13. Me parece que dicha película se puede resumir como un rollo de 16 m. m. que mostraba un recorrido por calles de ciudad sobre el que cada uno fue agregando [con un único y privilegiado marcador de negra e indeleble tinta] un trozo del cuento que duró lo que duró una canción de Pixies.

Bogotá, 2009

La condición humana

«Me cago en los hombres», con un poco de invención, siendo fiel –eso sí– al verbo, esto es lo que cuentan que dijo un día Porfirio Barba Jacob mientras se sacudía en una calle. El móvil del asunto poco importa (no hay que recurrir a un gran alarde de imaginación cuando de miserias humanas se trata), porque algunas veces se disfraza del Arana que pide que le traigan más de lo mismo mientras una india (ahora huesos, piel seca y cuencas) participa, con su muerte, del festín al que tiene derecho por existir.

Recomendado: Credencial Historia. (Bogotá) [Material publicado por la revista].

viernes, 3 de julio de 2009

Miercolandia, como la llamaba Barba Jacob

Hay un vértice que aparece en la intersección de tres puntos. Cáliz o abstracción de una sexualidad (permite leerla como ‘comunión’), cada punto se prolonga hasta toparse con otro que es como sí mismo. Las coincidencias no existen. La coincidencia es un encuentro que se evita a toda costa y que apela a nuestra naturaleza fallida e imperfecta. José María Vargas Vila (1860-1933), Porfirio Barba Jacob (1883-1942) y Fernando Vallejo (1942). Yo no la evito.

“Yo llevo la Soledad conmigo y la esparzo en torno mío como una atmósfera. Nací con el alma de solitario. Solitario he vivido y solitario moriré.”
Diario, José María Vargas Vila


“Yo no he buscado nunca la amistad: la he rehusado siempre. Le he cerrado las puertas de mi corazón, como al amor”
Diario, José María Vargas Vila


Vengo a expresar mi desazón supremay a perpetuarla en la virtud del canto. Yo soy Maín, el héroe del poema,que vio, desde los círculos del día,regir el mundo una embriaguez y un llanto.
“Acuarimántima”, Porfirio Barba Jacob


Recomendados:
[Todos] Porfirio Barba Jacob, José María Vargas Vila y Fernando Vallejo.

miércoles, 1 de julio de 2009

Objetos encontrados

En la soleada tarde de este lunes, último festivo de tres que fueron seguidos, me encontré ―mientras caminaba por el barrio con un viejo amigo de universidad― con una sillita, de esas que no pueden esconder haber sido algo. Al verla, tuve que cargar con ella hasta casa. De igual modo (y con el perdón de ciertas susceptibilidades), entró a ser parte de esa colección de objets trouvées que últimamente asaltan mi vida. Mi amigo me preguntó qué iba a hacer con ella. Como es usual en mí, no supe qué responder. Pero más tarde, me dediqué un buen tiempo a buscar color y material originales mediante la eliminación de la pintura con una lija. Mientras lo hacía, pensaba en la recurrencia de mi padre por las sillas. Siempre llegó a casa con alguna otra, nueva o rezago de alguna mudanza de oficina. Cuando el espacio se agotó buscó llenar a sus queridos “Nemocón” y “El Ocaso”, con «apoyahumanidades» de todo estilo, color y material. Las veces que iba me dedicaba a esconder algunas cuantas pero más rápido era el reclamo porque cada una de ellas significaba, para él, la posibilidad más real de ver el paisaje desde un ángulo diferente.

Bogotá, 2009