Se imaginó en él mientras el carrusel deba vueltas delante suyo.
Se imaginó que lo demás subía y bajaba una y otra vez.
Se imaginó que todo lo demás se movía a una velocidad constante.
Se imaginó que, por cuestiones desconocidas, el paisaje se repetía una y otra vez.
Bogotá, 2011
Dawkins y el prestigio del ateísmo.
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Richard Dawkins es probablemente el científico más influyente de mi
adolescencia y uno de los autores que más he leído, releído y estudiado.
Mientras que p...

1 comentario:
En buena hora, la imaginación es más romántica que el conocimiento.
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