Calles que suben y bajan dejando que los ojos sientan el vértigo.
Sin minotauro, pero con seres de dos orejas y una sola boca que hablan con un acento almibarado, se recorren los pasadizos de los que quedan imágenes tan solo guardadas en la memoria. Vacas y mujeres y hombres contorsionistas dividen las calles que van de las que vienen mientras se reduce el paso con un vaso de Ginebra o una taza de alguna bebida caliente.
Manizales, 2011
Sofía- poema.
-
Sora, sangre del alba. Próxima al sol. Te soñamos con los ojos
calcinados. La aridez ha permeado nuestro idioma. Él ha venido por ti.
Matrimonio alquímic...

No hay comentarios:
Publicar un comentario