Práctico, buscó el gancho dentro de su bolsillo. La calle escuchaba el leve chirrido del alumbrado público.
La escena era sencilla: portones cerrados o clausurados, las bolsas de los desperdicios vendiendo sus tripas a los perros, las siluetas interminables de arbustos y jardines y, al fondo, como una mirada desprevenida, el escote de la calle, la rendija de la noche.
Bogotá, 2010
Capítulo 2. Una teoría sobre el ateismo.
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La muerte del laicismo es misteriosa, pero su fatalidad resulta
desesperanzadora y demasiado evidente cuando el mundo está sumido en una
confrontación mil...

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