De las historias que recopilo en mis trayectos nocturnos puedo responder a preguntas por la vida de algunas mujeres que me contó un chófer salido de la bodega de un puerto cualquiera.
De los trayectos puedo mencionar que la misma ruta: una amplia avenida, 18 cruces, dos giros repetidos a la izquierda, y la búsqueda presurosa de las llaves en el bolso, es todo lo que queda.
B
Dawkins y el prestigio del ateísmo.
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Richard Dawkins es probablemente el científico más influyente de mi
adolescencia y uno de los autores que más he leído, releído y estudiado.
Mientras que p...

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