La mujer vuelve a leer lo que escribe
y, en las letras, reconoce no su rostro,
perdido entre el pelo,
sino su voz.
Bogotá, 2010
Sofía- poema.
-
Sora, sangre del alba. Próxima al sol. Te soñamos con los ojos
calcinados. La aridez ha permeado nuestro idioma. Él ha venido por ti.
Matrimonio alquímic...

No hay comentarios:
Publicar un comentario