jueves, 10 de noviembre de 2011

Pensamiento absoluto

Siempre he desconfiado de la primera persona del plural. El tan famoso "nosotros" que hay quienes gustan usar como un saco en el que echan todo, lo que existe y lo que no. Bajo el "nosotros" se cobija el que no hace pero sí figura, y bajo el "nosotros" los que hacen terminan difuminados con el resto de la masa. Es por eso que siempre prefiero los nombres, no importa que la lista sea larga -que de seguro nunca lo es- y tomarme el tiempo y el espacio en mostrar gratitud, eso es algo que ya se ha olvidado y que, gracias, al "nosotros" constituye una de las más grandes omisiones de nuestros tiempos modernos.




Seguiré siendo, entonces, una defensora de los nombres propios que dibujan los rostros de la gente y renuncio al emborronamiento del "nosotros", a su interés por cubirnos a todos con la identidad del NN; los demás no sé qué harán, pero así lo pienso y defiendo. No hay mayor gratitud que ésa: la de escuchar en los labios del otro mi nombre, si eso es lo justo y es lo que precisa. Yo no pido nada más. Si eso no es posible, entonces, le pido a los amantes del "nosotros" igual que a los amantes de los insoportables y lamentables correos masivos que me saquen de su lista. No me interesa figurar en ella, me interesa que quien se dirija a mí lo haga a través de mi nombre: Andrea Vergara G.




Bogotá, 2011

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