Six cats are having a dream
little dream in a little way.
No quiero agregar un “como”, ese intento casi siempre se traduce en algo fallido.
Oí a un poeta que hablaba del tiempo que es el tiempo, que hablaba del humo, del río y del barranco.
Oí a ese poeta hablando de Machado y de oír con los ojos y ver con los oídos.
Recomendado: Antonio Deltoro
Bogotá, 2009

I
Si todo se basa en una pregunta debo decir que no hay respuesta.
Si existe la respuesta, entonces nunca dudé.
Escapo de las preguntas como de aquellos para quien la sutileza es una palabra inexistente.
II
No quiero contundencia, quiero redundancia.
III
Detesto el bullicio, deseo la música.
Sin temor a exagerar, amo la buena vida y la buena comida como amo a los animales, a los buenos poetas y los buenos textos.
IV
Si existe la felicidad, no me interesa saberlo. No creo en ella.
Si existe el amor, no me interesa saberlo. Creo menos en él que en ella.
La felicidad y el amor no son otra cosa que el Deseo, demiurgo y sátiro, que se disfraza de ellos.
El Deseo, lo que no se alcanza. Lo que se alcanza, mejor nunca haberlo deseado.
Bogotá, 2009
No puedo evitar sentarme a escribir algo acerca de la experiencia vivida. Hoy leí una frase de Vallejo, el Fernando, “La literatura es el borrador de la vida”. Creo que, para seguir con aquello del olvido, estamos borrando de nuestra vida que la literatura, antes que literatura, es escritura y lectura, y que esto se resume en vida. Hace una semana extraje de la visita de dos escritores tan disímiles como solo lo pueden ser Álvaro Uribe y Xavier Velasco, la idea imperativa de que vida y literatura son la misma cosa. Ya sé que no es necesario sentarse durante dos horas a escuchar a otros para saberlo. Es solo una cuestión de redundancia, de necedad, si se quiere. Siempre he sido proclive a ella, a la necedad.
Bogotá, 2009