viernes, 9 de julio de 2010

La estructura de la novela o la novela de la estructura


Horst


Cosa más difícil que escribir una novela es la resolución de la posteridad. El miedo de la escritura es una mínima cuestión. El trazo, la conveniencia de dicho trazo en su encuentro con el objeto deseado es una franja que se abre un poco más a medida que avanza la lectura. El problema de la extensión parece no tener mayor redundancia a parte del aire que mueve la voz que susurra al oído de quien escribe.

Bogotá, 2010

jueves, 8 de julio de 2010

Insomnio


Jaime Avila



Frente a la pantalla. El sonido de las teclas sobre mis dedos y la música de fondo. En lo hondo. Liviandad del vino y del humo de un cigarrillo abandonado en el cenicero mientras escribo. Tengo historias. Si me lo preguntas, tengo historias. El problema es de la escritura. La escritura, algunas veces, traiciona a mi deseo. Y entonces tengo que matarla. Aun a sabiendas de que mato una parte de mí. Mi mejor parte, si quieres saberlo. La única, si debes saberlo, aunque no lo preguntes.

Bogotá, 2010

miércoles, 7 de julio de 2010

Cuestión de culto


Un par de botas después de una larga jornada sin preparación alguna.

Una película escogida al azar en un puesto ambulante en una tarde de ocio.

El uno y lo otro, pero siempre conjugado.

La invisibilidad de las etiquetas.

Una buena comida.

Un buen lugar hallado sin quererlo.

El accidente.

La escritura.

Tu voz deslizándose por el corredor mientras subo la escalera.

De nuevo unas botas, mis botas.

Frida y Petra en una tarde de sol.

Aquello que nunca quiso ser y solo fue, por antonomasia.

Bogotá, 2010

Luminiscencias

Antichrist




Si yo me topara con Lars Von Trier,
tendría que ser en un caño
estrecho
y de aguas negras,
para echarle el humo de mi
cigarrillo en la
cara y
reirnos de
los que se vomitan a la salida
del cine
en Cannes
tras la proyección
de
Anticristo.

Bogotá, 2010

domingo, 4 de julio de 2010

Reconstrucción

Toda escritura, todo acto creativo, no es cosa diferente a una reconstrucción a partir de extrañezas. Hay una película, danesa, del 2003, titulada así, sin más, Reconstrucción, en la que el narrador-personaje usa su voz como instrumento para desplegar los vericuetos de la narración de una historia fallida de amor y, en el fondo, reconstruir lo que nunca ni siquiera fue. Esa es, creo yo, la misión suprema del escritor.

Bogotá, 2010

sábado, 3 de julio de 2010

Historias que no van a ninguna parte


Defiendo la escritura que escribe historias sin un fin, sin un derrotero definido. Defiendo ese tipo de escritura que concentra la fuerza de sí misma en el acto, en lo instantáneo del momento que se eclipsa con cada uno de los movimientos de los dedos sobre el teclado, de cada trazo de la tinta sobre el papel.

Bogotá, 2010

jueves, 1 de julio de 2010

Sobre la inclusión del término “Libro electrónico” por parte de la Real Academia

En la Revista ñ, del Clarín, de Argentina, leí la noticia acerca de la ampliación de los apartados que derivan de la palabra “libro”. Extraños aditamentos para una palabra cuyas posibilidades no se reducen a la palabra misma, sino más bien a la experiencia, y que han sido motivo de preocupación o de revisión y transformación de la empresa editorial y del papel, tiempo y circunstancia del lector. Desde la invención de la imprenta, la lectura ha dejado ver la grieta que se esconde debajo de la alfombra: la susceptibilidad de su naturaleza, su necesidad de definición en la intervención del otro, de otro ajena a sí misma: el lector. Pero si se opera un artilugio en pos de la defensa, se puede decir que son, precisamente, factores como tiempo y circunstancia los que se encargarán, de alguna manera, de garantizar y prolongar el delicioso sabor que solo deja en dedos, ojos y mente, la lectura de un libro, como lo entendemos los aguerridos coleccionistas de nimiedades y rarezas: como un fetiche, pleno de regodeo y seducción.

Bogotá, 2010