lunes, 9 de agosto de 2010

Tránsfuga

Los dioses lo dijeron, alguna vez, sentados en sus tronos de mármol,
las manos sobre las rodillas, la mirada al frente,
"No se puede escapar al destino"
y yo les dije, mirando el dedo gordo de sus pies,
grandes pies apoyados sobre la piedra,
"El destino no existe, tan solo es una manera de engatusar a la voluntad".

Bogotá, 2010

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